Mundial compartido pero controlado por Estados Unidos
- Fenix Sports
- 20 may
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La cuenta regresiva para el Mundial de 2026 ya comenzó, pero el ambiente en México dista mucho de aquella euforia que marcaron las ediciones de 1970 y 1986. Aunque el país volverá a ser anfitrión de una Copa del Mundo y el estadio Azteca hará historia al convertirse en el primero en inaugurar tres mundiales distintos, la sensación general es que el protagonismo real del torneo estará concentrado en Estados Unidos.
La distribución de partidos deja en evidencia ese desequilibrio. Mientras Estados Unidos albergará 78 de los 104 encuentros del campeonato, México y Canadá apenas tendrán 13 cada uno. Para muchos analistas y aficionados, el torneo terminó estructurado alrededor de los intereses deportivos, económicos y políticos de territorio estadounidense, dejando a sus socios organizadores en un rol secundario.
El experto Rolando Dromundo fue directo al analizar el panorama y aseguró que “es un Mundial con rol de segundo nivel. Todo va en función de lo que le sirve a Estados Unidos”. Sus palabras reflejan un sentimiento que ha crecido especialmente en México, donde parte de la afición considera que el torneo perdió identidad compartida y se convirtió en una gran vitrina internacional para la potencia norteamericana.
La situación también ha estado marcada por la figura del presidente Donald Trump. Sus recientes declaraciones sobre México y el narcotráfico volvieron a generar tensión política justo cuando el Mundial empieza a tomar fuerza mediática. Trump aseguró que los carteles “gobiernan México” y lanzó advertencias sobre una posible intervención de Washington si el país vecino “no hace su trabajo”, comentarios que fueron respondidos por la presidenta Claudia Sheinbaum con un llamado al respeto por la soberanía mexicana.
Más allá del tema político, otro de los puntos que genera preocupación es el acceso de los aficionados al torneo. El académico José Samuel Martínez advirtió que el Mundial 2026 apunta a convertirse en uno de los más costosos y exclusivos de la historia reciente. Según explicó, los elevados precios de las entradas y la fragmentación de las transmisiones podrían alejar a millones de hinchas que tradicionalmente seguían el campeonato por televisión abierta.
El estadio Azteca recibirá cinco partidos, mientras que Guadalajara y Monterrey tendrán cuatro cada una. Sin embargo, para buena parte del público mexicano el número sigue siendo insuficiente frente al enorme dominio logístico y comercial de Estados Unidos dentro de la organización. A esto se suma el presente irregular de la selección mexicana, que bajo el mando de Javier Aguirre todavía no logra transmitir confianza ni despertar ilusión de cara a la Copa.
Desde Canadá también existe expectativa por el impacto deportivo y cultural del torneo, aunque el reparto de encuentros deja claro que el peso principal recaerá sobre Estados Unidos. La Copa del Mundo de 2026 promete estadios llenos, cifras récord y una enorme atención global, pero al mismo tiempo abre un debate sobre el verdadero equilibrio de un campeonato que, aunque compartido en el papel, parece tener un único centro de poder.



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