James Rodríguez ante un año decisivo para su carrera y la Selección Colombia
- Jairo tibaquira castro
- hace 4 días
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En pleno año de Copa del Mundo, la situación de James Rodríguez vuelve a generar inquietud en el entorno de la selección Colombia. El capitán del equipo nacional se encuentra sin club, sin haber realizado una pretemporada completa y lejos del ritmo competitivo que exige una cita orbital. Un escenario que preocupa, no solo por lo que representa su jerarquía en la cancha, sino por el peso simbólico que tiene dentro del grupo.
James ha construido una carrera marcada por contrastes. Ha pasado por ligas de alto nivel en distintos países, adaptándose a culturas, estilos de juego y técnicos con ideas muy diferentes. En ese camino ha sufrido lesiones, decisiones difíciles y etapas irregulares, pero también ha vivido momentos inolvidables que lo elevaron al estatus de referente, como aquel Mundial de Brasil 2014 que lo catapultó al reconocimiento internacional.
Cada una de esas experiencias, buenas y malas, dejó enseñanzas que hoy cobran especial valor. A esta altura de su trayectoria, James enfrenta el reto de cerrar su carrera internacional de la manera que merece un futbolista de su talla, aportando desde la madurez, la experiencia y la claridad que solo dan los años en la élite.
Su último paso por el fútbol mexicano le permitió mostrar destellos de su talento y su visión de juego, aunque la etapa terminó antes de lo esperado. Actualmente, aún analiza algunas opciones para definir su futuro, pero el tiempo corre. Pensando en el Mundial, es fundamental que encuentre pronto un equipo que le permita entrenar con regularidad y competir al máximo nivel para recuperar sensaciones y continuidad.
El contexto no es menor. James no se prepara para disputar simples partidos de eliminatorias, sino para afrontar una Copa del Mundo, un torneo con una exigencia distinta, donde cada detalle cuenta. Él lo sabe mejor que nadie. Ya ha estado allí y entiende que llegar sin ritmo puede marcar la diferencia entre ser determinante o pasar desapercibido.
Para la selección Colombia, James sigue siendo una pieza clave. No solo por lo que puede ofrecer con el balón, sino por su liderazgo, su relación con los compañeros y la influencia que ejerce dentro del vestuario. Su presencia ordena, tranquiliza y potencia al equipo. Por eso, el objetivo es claro: que llegue al Mundial en plenitud competitiva y no desde la incertidumbre.
El dato que complementa este panorama es contundente: cuando James ha llegado con continuidad a los grandes torneos, su impacto ha sido inmediato. Colombia necesita volver a ver a su capitán en ese nivel, y el primer paso es que su futuro deportivo se defina cuanto antes.







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